1. Existe una fuerza invisible, infinita e indivisible; causa de las causas, la satisfacción que el conocimiento no llena, el orden de la entropía y la homeostasis universal, el origen de nuestro espíritu y sus manifestaciones, es decir, los sentimientos: Dios. No aquel vengador, justiciero ciego, creador apático y de oídos sordos. Es el que actúa sigiloso, conecta nuestras existencias y las embellece, aquel que ha de ser escuchado, o perderás tu humanidad y tu camino.
2. Cuando estás triste y al encender la radio está esa canción que te anima, tal cual fuese escrita para ti; cuando un extraño te saluda cálidamente sin conocerte y sientes una extraña conexión; cuando todo el Universo mueve sus engranes para que tú ganes; cuando inexplicablemente sientes un fuego en tu interior que no se puede apagar. Todo eso es Dios interviniendo para que lo escuches. ¿Necesitas más milagros para hacerle caso?
3. Podrás empezar a escalar antes que los demás, podrás subir los tramos a mayor velocidad que ningún mortal pueda alcanzarte, podrás saber justamente hacia donde quieres llegar con la precisión necesaria para no fallar, pero ¿de qué sirve estar en la cima del monte, si habrás de estar solo, con frío y muriendo con el corazón congelado?
4. Mira a tu sociedad a través de una pared de vidrio, de modo que no puedas ser tentado y seas un juez imparcial. Observa cómo se rige por una serie de principios que no tienen principio. Sus factores son el hedonismo, la hipocresía, la indiferencia ante la muerte, agresión, la no capacidad de perdón, el libertinaje, el aprovechamiento desmedido del prójimo, la injusticia y la descarga de la culpa en el indefenso. Es tu labor criticarla, estar por sobre encima de ella, para actuar bajo la premisa: ¿Qué haría el amor?
5. No temas mostrar tu humanidad, pues quien poco uso hace, desgasta. Un par de consejos que vendrían bien: Comunica, aunque debas empezar con cosas sencillas como un saludo; ten un tacto humano, muestra genuina preocupación, una voz suave y lenta, gestos tiernos; comparte, da un poco de ti y recibirás un poco, sino es que mucho, del otro. Te sorprenderías cuando puedes aprender del mayor de los torpes, del mayor de los tontos, y hasta del mayor de los tontos torpes.