Archive for September, 2008

Olimpiada de Física

Monday, September 29th, 2008

Sin más motivación que la curiosidad y esa paradójica actitud mía de autosuperación, hace aproximadamente dos semanas que acepté participar en la olimpiada de Física. La Física jamás ha sido mi área fuerte, ni la que más me gusta, pero tenía esa extraña sensación –llamémosle intuición- de que la experiencia sería divertida.

Así como yo, otros ocho compañeros se aventuraron a la olimpiada. Todo lo que teníamos, en aquél instante, era un temario confuso, amor al arte, y una vasta biblioteca. Pero había, a la par, un muro que nos amenazaba. Los exámenes bimestrales caían en las fechas que, se suponía, eran para prepararnos al susodicho evento físico.

No les mentiré, aunque posiblemente incurra en una exageración, si les confieso que estudiamos 4 horas, bien aprovechadas, en total. Fue la semana más larga de la cuál aún conservo memoria. Despertar a las siete de la mañana, ir a biblioteca de la escuela, realizar las tareas, estudiar para los exámenes, y destinar unos minutos para la olimpiada de Física. Para, luego, asistir a clases como cualquier alumno más.

El día del evento no dejó de llover. Por eso de las siete, ya estábamos de camino al Cbtis 78, en Altamira. Fuimos de los primeros en llegar. Esperamos tres horas sentados, helados hasta los huesos por el aire acondicionado, para que dieran inicio a la inauguración. Se habló de la importancia de la Física en México y de los anteriores eventos, vanagloriando la participación del anfitrión.

(more…)

Lázaro

Monday, September 15th, 2008

Al abrir los ojos, vino a mí la remembranza de un peculiar sueño profundo pero vacío. La incomodidad del lugar donde me hallaba y el olor nauseabundo distrajeron mis pensamientos y al fin recordé con temor mi pasado. Yo ya había muerto una vez. Sin más remedio que vivir, levanté con todas mis fuerzas la loza que me separaba del exterior y la luz me cegó temporalmente.

El jardinero del camposanto me miró incrédulo y presa del pánico, corrió tambaleándose como si al mismo demonio hubiese visto. Limpié cuidadosamente mi cuerpo, que apenas recuperaba su calor, y procedí a visitar el único lugar donde sabía que me recibirían con más agrado que el expuesto por aquel arranca hierbas.

A medida que recorría el sendero a mi antigua morada, interrogantes aparecían en mi mente: ¿Cómo es que he resucitado? ¿Por qué lo he hecho? ¿Es éste un nuevo comienzo? Sin embargo, la filosofía nunca había sido mi interés, así que abandoné esas preguntas sin solución y decidí construir sus respuestas.

Cuando una cara familiar apareció, la de mi sobrino, no fue miedo lo que se dibujó, no; lo que vi en su rostro fue decepción disfrazada de enojo. Sucedía que mi sobrino había heredado parte de mi fortuna y ahora estaba receloso de perder lo que mi desenlace le había regalado. Le dije que no tenía nada que temer, pues existía en mí la intuición de que mi estancia sería breve.

Llegué al que había sido mi hogar tan sólo cinco días atrás. Tantee si debía o no tocar la puerta, pero el impulso me dominó y entré de golpe. Lo descubrí incauto. Era Manolo y estaba acostado en mi cama, con mi mujer. Al fin el propósito de mi regreso era claro. Yo debía vengar mi asesinato impune. El coraje tomó posesión de mí y aprovechando lo sorpresivo de mi aparición, tomé una silla y ataqué con furia a mi antiguo mejor amigo y judas. Hice lo mismo con la mujer que una vez me había jurado amor eterno. Ambos cayeron desmayados.

Los cargué en mi espalda, avancé en mi camino sigiloso y los enterré conmigo.

Enrique, nunca olvides lo siguiente.

Sunday, September 14th, 2008

1. Existe una fuerza invisible, infinita e indivisible; causa de las causas, la satisfacción que el conocimiento no llena, el orden de la entropía y la homeostasis universal, el origen de nuestro espíritu y sus manifestaciones, es decir, los sentimientos: Dios. No aquel vengador, justiciero ciego, creador apático y de oídos sordos. Es el que actúa sigiloso, conecta nuestras existencias y las embellece, aquel que ha de ser escuchado, o perderás tu humanidad y tu camino.

2. Cuando estás triste y al encender la radio está esa canción que te anima, tal cual fuese escrita para ti; cuando un extraño te saluda cálidamente sin conocerte y sientes una extraña conexión; cuando todo el Universo mueve sus engranes para que tú ganes; cuando inexplicablemente sientes un fuego en tu interior que no se puede apagar. Todo eso es Dios interviniendo para que lo escuches. ¿Necesitas más milagros para hacerle caso?

3. Podrás empezar a escalar antes que los demás, podrás subir los tramos a mayor velocidad que ningún mortal pueda alcanzarte, podrás saber justamente hacia donde quieres llegar con la precisión necesaria para no fallar, pero ¿de qué sirve estar en la cima del monte, si habrás de estar solo, con frío y muriendo con el corazón congelado?

4. Mira a tu sociedad a través de una pared de vidrio, de modo que no puedas ser tentado y seas un juez imparcial. Observa cómo se rige por una serie de principios que no tienen principio. Sus factores son el hedonismo, la hipocresía, la indiferencia ante la muerte, agresión, la no capacidad de perdón, el libertinaje, el aprovechamiento desmedido del prójimo, la injusticia y la descarga de la culpa en el indefenso. Es tu labor criticarla, estar por sobre encima de ella, para actuar bajo la premisa: ¿Qué haría el amor?

5. No temas mostrar tu humanidad, pues quien poco uso hace, desgasta. Un par de consejos que vendrían bien: Comunica, aunque debas empezar con cosas sencillas como un saludo; ten un tacto humano, muestra genuina preocupación, una voz suave y lenta, gestos tiernos; comparte, da un poco de ti y recibirás un poco, sino es que mucho, del otro. Te sorprenderías cuando puedes aprender del mayor de los torpes, del mayor de los tontos, y hasta del mayor de los tontos torpes.