Creo que las ideas tienen el derecho a ser libres. Son libres porque siempre han estado ahí, flotando en el espacio. ¿Con qué poder el hombre se atreve a encadenarlas a la existencia de un mortal que las vio primero? Toda invención es descubrimiento. Inventar es tomar y juntar las cosas del Universo para crear algo más, algo que ya existía, pero no había sido visto por ojos mortales.
El fin de todo es satisfacer la necesidad humana. Llenar el espacio de la carencia. Por eso me comprometo a estar siempre pensado en cómo mejorar y satisfacer ese espacio. Competiré contra todo aquel que pensó una vez. Porque las ideas no son estáticas, ni herméticas. El pensamiento anterior ha quedado obsoleto. Y cuando alguien con mejores ideas que las mías llegue, no lo atacaré, sino que lo respetaré, y trataré de vencerlo.
¿Ceder porque una idea rompe los esquemas éticos de alguien? Jamás, ya que la ética es el intento histórico del bien común, y si mi idea forma parte del bien común (y esto no lo juzgará tu ética ni la mía, sino el curso que el Universo decida darle a mi idea) no hay razón alguna para echarse hacia atrás.
Las ideas no son propiedad única de alguien, son patrimonio de todos. Toma mi idea y úsala para el bien. Es tuya.
