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May 10th, 2009 by admin

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Perderse

March 27th, 2009 by admin

Enamorarse de ella (oh, ella) era como una fase por la cual se debía atravesar (como una peligrosa montaña: como mil montes) para llegar a ser hombre. Un camino que recorrer para encontrarse completo. Desgracia saborear esa delicia demasiado tarde, cuando no era ya tan joven para soportar semejantes dolores. Transcurrí doblemente que cualquier otro mortal en caminar ese desierto tan oásico, y al finalizar la travesía descubrí que ya no era yo mismo. En algún pasadizo, quizá en varios sitios, había olvidado fragmentos propios, como quien por descuido libera cientos de globos revolotearse por el cielo, mas no me preocupé, porque sabía que era parte del destino…

Tenía que decirlo.

Teoría de juegos

March 21st, 2009 by admin

El amor es el más divertido de los juegos, tanto que Goethe escribió por nosotros que «el amor es el único juego que pierdes, simplemente por rehusarte a jugarlo». Esto pasaba por mi cabeza mientras nos daban una introducción a lo que es la Teoría de Juegos.

John Nash, su máximo exponente e ídolo personal de todos los tiempos, propuso que podíamos aplicar modelos matemáticos para encontrar que en todo sistema de varios jugadores existían equilibrios, esto es, puntos donde los jugadores están en igualdad de condiciones. Además, añadió que era posible determinar el resultado de éstas interacciones, bajo una premisa de racionalidad: cada jugador, impulsado por su egoísmo, elige lo que más le conviene.

Intuí que tal vez podíamos aplicar este tipo de análisis matricial a la actividad lúdica que mencionaba en el primer párrafo, y obtuve el siguiente acomodo:

’Teor</p

Fases amorosas

March 2nd, 2009 by admin

Love

Apareces en mi vida (no lo pedí.)
Hablas, te contesto. ¡Distraes!
Sonríes, tienes mi atención.
Quieres conocerme, te conozco.
Existes para mí.
¿Qué pasa? ¿Qué siento?
Me encuentras sin buscarme, ¿qué intentas?
No te será fácil, pues no te oigo.
Tú ganas, tal vez me gustas.
Lo sabes, intuyes, pero debo decírtelo.
Temo, postergo, no te lo confieso.
Es tarde, no importa más.
¡Mejores cosas tengo qué hacer!
O no. Tal vez no soy tan frío.
¿Y ese, quién es?
Te toma de la mano. Y duele.
Fuerte soy, no sufro. Quizá.
¿Todo eso perdí? Lloro.
El tiempo ayuda. Estoy mejor.
Lo has dejado. Se siente… raro.
Podría ser mi momento. No, es acto mezquino.
Otros llegan, te quieren. Gracias por ignorarlos.
Ha llegado otra. Es linda, es diferente.
Pienso que no eras para mí.
¿Pero por qué entonces no sales de mí?
Si pudiera, no dudaría en odiarte.
Otros vienen, indecisa estás.
Me queda claro que te he de decir adiós.
Aunque es lujo. Mejor decir hasta luego.
Pues es todo. Gracias. Hasta luego.

10 millones

January 5th, 2009 by admin

Hace dos años, seis meses y un día que compré mi primer dominio (que aún conservo, pero cuya identidad no desvelaré). Hace dos años y seis meses que subí mi primer archivo a Internet. Hace un año cree el que fue mi primer sitio exitoso, que hoy suma más de seis millones de visitas. Hace un año y seis meses que recibo, mes a mes, el cheque de la compañía de nombre gracioso.

Hace unas horas que recibí la diezmillonésima visita (considerando todas mis páginas web). Y contando. Siguen los cien millones.

Propósitos para el 2009

December 29th, 2008 by admin

La siempre sabia Mariela Alatriste me ha pasado unas palabras que refieren con claridad qué es eso de los propósitos:

«El día 31, uno se siente con la obligación de trazar objetivos a corto y a mediano plazo. Nada garantiza que se vayan a cumplir y no importa; los propósitos son como las tarjetas de Visión y Misión de las gerencias empresariales, las palabras de amor o la hoja de justificación en los proyectos de tesis: un género de ficción cuya musa mayor es la Prisa.»

Sin embargo, fiel a la tradición y pese a que mi tasa de cumplimiento de propósitos promedie el 33% (bastante alta a comparación de otras personas, dicen), he aquí los míos:

  • Lanzar un proyecto web autónomo medianamente decente por mes.
  • Aumentar mi masa muscular. Aunque lo duden: Existe. Y crecerá.
  • Organizar el grupo secreto de estudio para Cibernética, Cálculo y Física.
  • Llevar a cabo el Método de Estudio Digitalizado Auditivo. Experimentarlo en mí y si funciona, difundirlo.
  • Aplicar mis recientes conocimientos administrativos a la red de viajes y a la futura red de videos.
  • Leer 12 buenos libros a lo largo del año. E, inevitablemente, algunos libros basura.
  • Cambiar mi correo de @esdios.com a @itic.me, cuando ingrese al Tec.

Programador

December 20th, 2008 by admin

Sólo pasaba a dejar escrito que ya tengo un poco más claro lo qué estaré haciendo los próximos… no sé, como cinco años. Grité durante tres años que el siguiente paso que daría sería irme a Monterrey, más específicamente al Tecnológico de Monterrey, a estudiar Ingeniería en Sistemas. Sin embargo, parece que los planes siempre dan giros pequeñitos, y he resuelto que es mejor quedarme en Tampico un tiempo más, en el Tec.

”Anatom</p

El compromiso del empresario

November 28th, 2008 by admin

Empresario

Existen visiones parcialmente opuestas sobre la mítica figura del empresario. Una de ellas los mira como seres fríos, calculadores, cuyo único propósito es enriquecerse a expensas del consumismo de las masas, y del mismo sistema capitalista que tanto los protege. La segunda, contraria, los mira como los verdaderos héroes del triunfo del desarrollo industrial: Son los motores que mueven al mundo, los seres inteligentes e incomprendidos, que con su talento crean y dirigen el planeta.

Yo pienso que la labor del empresario, además de crear empresas; que a su vez produce trabajo para las personas, activa a la economía y cambia a la sociedad misma, conlleva un compromiso mucho más profundo. No se trata de innovar por innovar, sino de garantizar que los bienes y servicios producidos sean de la mayor calidad, y que realmente estén hechos con el afán de satisfacer las necesidades colectivas reales.

No obstante, pareciera que el empresario suele producir sin tomar en cuenta la repercusión que tendrá en la sociedad su bien o servicio. No sólo eso, sino que se atreve a crear falsas necesidades, mediante la persuasión de la publicidad, del engaño de los medios de comunicación, y de la ignorancia de la sociedad que consume porque, alentada por los rostros felices de las pantallas, cree que sólo comprando a diestra y siniestra saciará esa sed inagotable de felicidad que no puede hallar en la monotonía de una vida gris.

¿Por qué crear una industria que vende el cáncer en forma de tubitos de alquitrán y nicotina? Y no obstante, miles de incautos van todos los días, como zombis, a pagar por su propia muerte. ¿Por qué no promover, mejor sea, una industria entorno a lo espiritual, al amor por el conocimiento o al desarrollo de las personas?

Quizá el cambio está cerca, tal vez las industrias superfluas y abusivas están ya contando sus días, y pronto la gente y algunos empresarios despertaran, las conciencias se unirán por el bien, y el mundo no será lo que es hoy.

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez

November 1st, 2008 by admin

Tenía mucho tiempo sin escribir, y dado que tengo pendientes 4 libritos por reseñar en este blog, pensé que sería conveniente publicar algún análisis de entre esos cuatro. Escogí Cien años de soledad porque ha sido la novela más fascinante que he leído en todo este año. Se trata de una novela de Gabriel García Márquez, y es la segunda que leo de este colombiano. La primera fue Memorias de mis putas tristes. Ya la reseñaré cuando haya tiempo.

Cien años de soledad es una novela donde se mezcla perfectamente lo mágico con lo cotidiano. Es un universo en pequeño donde todo ocurre, donde todo nace, crece y fallece de igual manera a como vino. El punto de encuentro, donde mil historias convergen, se llama Macondo, y es un pueblecito fundado por la familia de los Buendía.

Los Buendía son una familia bastante curiosa, en primera porque vienen cargando con una maldición. José Arcadio y Úrsula Iguarán, el Adán y la Eva de la estirpe, son primos, y corre el miedo de que su descendencia, tarde que temprano, nazca con cola de cerdo. En segunda, una peste los habrá de acompañar siempre, y es que nunca podrán disfrutar del amor verdadero, su condena será la soledad.

Así pues, a causa de un conflicto de caballeros, José Arcadio (hombre tenaz, impulsivo y emprendedor) se ve forzado a huir de su ciudad natal y más tarde funda, junto con otros hombres y mujeres que lo siguieron, en medio de la nada, un lugar mítico al que se le llamará Macondo.

Inicialmente la existencia de tan singular lugar marcha con la precisión de un reloj suizo; nadie riñe, la justicia reina las calles, los hombres trabajan y los niños juegan. Los primeros hijos de José Arcadio, y cuyos nombres se repetirán en las siete generaciones que dura la estirpe, son José Arcadio y Aureliano. Ocurre algo gracioso; que todos los José Arcadio se distinguen por ser intrépidos, aventureros y emprendedores, mientras que los Aureliano son más retraídos, tímidos pero de gran inteligencia.

A decir verdad, ocurren mil sucesos en Macondo, son tantos los personajes y sus historias, que sólo puedo elegir dos para poder tratarlos como se les merece.

El Coronel Aureliano fue sin duda mi personaje favorito. Pertenece a la segunda generación, y es de carácter muy tímido y solitario, circunstancias que nunca habrán de cambiar durante toda su vida. Por eso de los 20 años, se enamora de una gitana prostituta, al punto de que paga por verla sin atreverse a ponerle un dedo encima, y cuando se siente con las agallas de pedirle matrimonio, es demasiado tarde. Se ha ido.

Su segunda decepción amorosa, y el elixir de que lo vendría a ser su tormento vitalicio, se da cuando años después Aureliano se enamora de una niñita de 12 años, y luego de noches de sufrimiento y ayuda celestina, consigue que los padres de la infante le concedan la mano, pero con la condición de que espere a que la criaturita haya entrado a la adolescencia. La paciencia no lo apremia, pues su matrimonio no dura más de unos meses. La niña muere.

Como medicamento a su soledad, Aureliano se concentra en su trabajo de la fabricación de pescaditos de oro, pero sin planearlo siquiera, se adentra en las filas de la rebelión civil y por méritos propios, llega al grado de Coronel.

La guerra que él iniciaría, y terminaría veinte años adelante, lo turnan un hombre aún más frío y solitario, y le permiten entrever que él nunca había podido amar. Cuando su idealismo por la justicia se ve diezmado, su propio orgullo lo hace continuar con el absurdo de la guerra, hasta que con todas las de perder firma la paz. Sin la guerra como propósito, Aureliano se da un tiro de muerte, pero falla, y se exilia para siempre en su taller de fundición de oro, en un pacto secreto con la soledad.

Remedios, la bella, pertenece a la cuarta generación, y tal cual su apodo reza, es una mujer en extremo hermosa. La proeza de su belleza, dicen, llega a todos los rincones del mundo, y los más nobles y apuestos hombres de todos los reinos vienen a presenciar su hermosura, pero quien la mira no la puede sacar de sus sesos jamás, y está destinado a la locura o a la muerte.

Peor aún, Remedios manifiesta un interés nulo en los hombres, por considerarlos demasiado simples, y vive una existencia tan despreocupada, que muchas veces anda desnuda, provocando la muerte y desgracia de los hombres de los alrededores que osaron admirarla.

Un día, milagrosamente y sin haber perdido la virginidad, Remedios la bella sube al cielo y nunca vuelven a llegar noticias de ella.

Puedo decir que Cien años de soledad es un libro ideal para leer en cualquier ocasión, porque bien se puede disfrutar leyéndolo a prisa como un relato, o saborearlo como una historia centenaria.
Es un reflejo de la condición humana, de la búsqueda desesperada de pertenencia, y por qué no, de que aunque creamos estar con otros, realmente nos encontramos completamente solos.

Los pocos

October 4th, 2008 by admin

Cuando explico a mis conocidos cómo es que gano algunos centavos con los anuncios de Google, no falta quien se pregunte –y es algo que me causa gracia-: ¿Quién hace clic en la publicidad?

Naturalmente les respondo con sentido común que es gente que no sabe mucho de Internet y que apenas distinguen la diferencia entre el texto y los enlaces (por ende, no distinguen a ciencia cierta qué enlaces son enlaces y qué enlaces son publicidad).

Pero entonces, ¿quién compra por Internet aquello que sale en esos anuncios –y que hace rentable a los anunciantes pagar por el servicio-? O una pregunta mejor: ¿Quién compra las populares capsulas antidepresivas? Y aún mejor, ¿quién usa esos milagrosos descuentos para el viagra y los agrandamientos de pene? Porque, visto que el spam no deja de crecer, es que ha de haber plata en aquel negocio.

Son los pocos. Quienes hacen el negocio lo saben. Siempre hay alguien buscando el hilo negro, y por supuesto, no ha de faltar aquel que esté dispuesto a comerciar hilo ligeramente café como si fuese oscuro.

Los pocos

Los pocos

Están ahí, siempre lo han estado, y siempre lo estarán, pero nadie los puede apuntar con el dedo con precisión. Y es extraño, pues pareciera que cada vez los pocos son más.